domingo, 24 de octubre de 2010





encontré enseguida las tazas y los platos envueltos en papel de diario. los saqué todos y los puse en el mueble solo. parecía todo un tanto vacío. lo primero que hice fue colgar el reloj en la pared recién pintada. y el cucharón, y la espumadera. asumo que me parecía todo muy frío. pero estaba contento. cuando armé la cama por primera vez pensé en que por fin iba a dormir solo. y que eso no iba a durar mucho. que sentía de pronto mucho menos soledad que antes. prendí la compu y puse una peli que ya había visto unas cuantas veces. me distrajo la ventana. las primeras noches sentía una especie de temor. que no llegaba a serlo. miraba el cielo razzo para entretenerme y contaba los nudos del machimbre. el reloj hacía ruido. y sonaba. y la película llegaba a la mejor parte.
llamé para ver cómo andaba. y nos quedamos hablando un buen rato.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

te dije que me imaginaba a si a tu lugar.. (hace tiempo ya)

la soledad es algo a lo que uno no solo se acostumbra, sino que puede devorarte. Cuidado. Yo lo sé

antes contaba los nudos.. ahora solo lo hago cuando voy a ver a mis padres

cuento las plumas que me faltan para poder volar

Saludos Sr.

a.g

Thiago dijo...

Ahora entiendo por qué no hablamos, veo que alguien se mudó.